Bacalao: el respeto por la materia prima desde el origen

Si una cosa ha caracterizado a Tamarises Izarra desde que se reabrieron sus puertas, allá por 2012, es su inmenso respeto por la materia prima. Según el propio Javier Izarra: “Precisamente por ese respeto al producto, tratamos de tocarlo lo menos posible.”

Hace unos meses teníamos el placer de participar en una rato gastronómica sobre el bacalao de Islandia, para el que hicimos un plato especial, un un Ranero de Bacalao y sus callos, un plato que Javier Izarra ha definido como un “bacalao asado en ligero pilpil de hongos, tagliatelles de sus callos y explosión de bizkaina.”

Ranero de balcaao y sus callos

Hoy queremos hablar un poco más del bacalao, en concreto del bacalao de Islandia. Porque hemos podido comprobar que el respeto con el que nosotros tratamos la materia prima, es compartido por sus productores desde el origen.

“La vida es bacalao”, afirma una famosa obra literaria islandesa. Nosotros no nos atreveríamos a decir tanto, pero la cita nos muestra del peso y el respeto por la tradición del bacalao que sienten en Islandia. Durante generaciones, las comunidades de los pueblos de pescadores de Islandia han trabajado para crear el bacalao salado islandés.

La cercanía al mar y muchos siglos de tradición han convertido a los pueblos islandeses en lugares donde el conocimiento de la pesca se ha conservado en la memoria colectiva de los habitantes. Los métodos de procesado han ido pasando y mejorando, de padres a hijos, hasta llegar a nuestros días.

Os dejamos este vídeo de su canal de Youtube en el que podemos conocer un poco mejor la relación del bacalao con la comunidad desde donde nos llega.

Después de ver los fiordos, lo que nos pide el cuerpo es un buen bacalao al pil pil… ¡y unas vacaciones en Islandia!

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