¡Que nos den morcilla!

¡Que nos den morcilla! Uno de los platos que podremos degustar en el nuevo Menú Izarra es una crema de morcilla. Y hemos caído en la cuenta de que la morcilla es uno de esos productos humildes y deliciosos que hay que reivindicar, porque lo mismo nos alegra unas alubias, que nos arregla una cena si la acompañamos con unos huevos o unos pimientos, que la utilizamos para crear nuevos platos llenos de sabor.

La morcilla es un embutido que se elabora en diferentes países y regiones a base de sangre coagulada (que toma un color oscuro), generalmente de cerdo, grasa y algún otro ingrediente para darle más volumen y sabor, como el arroz, la cebolla, o la miga de pan.

El tipo de morcilla que más se consume en el mundo es la morcilla de Burgos, que según la tradición debe ser “sosa, grasosa y picosa”. Este tipo de morcilla, además de sangre de cerdo, manteca y arroz, suele levar cebolla, sal, pimienta, pimentón, orégano, y otras especias.

Combina de maravilla con manzana en croquetas y crepes, con pimientos rojos, con huevos y legumbres.

En Asturias se toman la morcilla muy en serio, ya que una buena morcilla es indispensable en el compango, es decir, el acompañamiento cárnico que se emplea en la fabada. La morcilla asturiana se caracteriza por ser ahumada, más seca que las morcillas del resto de España, y con una apariencia algo arrugada.

Otra morcilla muy característica es la gallega, ya que se trata de una morcilla dulce. Incluye frutas como manzana, higos secos o pasas, y el resultado final es más dulce que salado.

¿Como preparar la morcilla?

Las morcillas frescas pueden hacerse en piezas enteras, a la plancha, sartén, alhorno o cocidas. La morcilla de arroz también puede prepararse frita, a la plancha o al horno cortada en rodajas anchas, que en Euskadi llamamos “tanboriles” (por la forma de tambor que coge cada pieza). Un truco tradicional de las amas de casa consiste en enharinar cada trozo antes de freirla para evitar que salten en la sartén.

Las morcillas, sin piel y deshechas, también pueden usarse para elaborar y complementar otros platos: como acompañamiento para pasta, para hacer revueltos, rellenar empanadillas ¡o una crema!

La morcilla tiene un sabor tan especial y particular que queda perfecta en casi cualquier receta. Lo mejor de este producto es que puede ser tanto la estrella de un plato como el acompañamiento o guarnición.

Por eso no tenemos ningún complejo en afirmar… ¡que nos den morcilla!

 

 

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