Todo lo que siempre quisiste saber sobre… el cardamomo

Natillas de cardamomoNuestras natillas de cardamomo sorprenden por su aspecto y sobre todo por su sabor, intensamente aromatizado por esta especia originaria del sur de la India.

El cardamomo tiene un nombre evocador, y aunque es una especia empleada en la gastronomía desde hace siglos y junto a la vainilla y el azafrán, una de las tres especias más caras y apreciadas del mundo, sigue siendo un gran desconocido para el gran público occidental, que a lo sumo lo conoce por su introducción en la coctelería en los últimos años.

Pero ¿qué es exactamente el cardamomo? ¿de dónde viene?

El cardamomo en una hierba perenne con diferentes variedades que puede medir hasta 4 metros de altura de la que solo se utilizan las semillas, que son muy pequeñas y de color oscuro. Aunque es originaria de las selvas tropicales de la India, actualmente se cultiva en diferentes partes del mundo, siendo el cardamomo de Guatemala el más apreciado y el de mayor producción mundial.

Su uso varía según las diferentes culturas: en la India se utiliza sobre todo para dar un toque aromático y picante al arroz, y también en currys, pasteles y tés. En Oriente Medio y Egipto es típico molerlo junto con el café por sus propiedades digestivas. En Guatemala, por otro lado,  es típico el chicle con sabor a cardamomo. Y en Europa, además de los usos anteriores, está muy de moda en la elaboración de Gin Tonics.

Al cardamomo se le atribuyen propiedades nutricionales y medicinales con efectos estimulantes y antiespasmódicos, es muy apreciado por mitigar el mal olor corporal y sus efectos diuréticos, y también como acelerador del metabolismo y quemagrasas.

A nivel gastronómico, podemos encontrar en el mercado dos variedades: el cardamomo verde y el blanco.  Suele presentarse en envases llenos de vainas de color verde o blanquecino y con el grano en su interior, y aunque también lo podemos encontrar en envases con el grano ya molido, siempre es preferible la primera opción, ya que conserva mejor su aroma.

Se pueden utilizar las vainas completas para aromatizar, por ejemplo, botes de azúcar o de café, o para añadir a guisos (conviene romper la vaina para que salgan las semillas, que son las que dan el sabor),  o extraer las semillas para utilizarlas directamente, por ejemplo en repostería, en cuyo caso lo ideal es molerlas antes de su utilización.

Si queréis familiarizarlos con el sabor, os recomendamos que lo uséis con prudencia para que no robe el sabor del resto del plato, y con imaginación. Los más reticentes pueden comenzar con probarlo en infusión, su sabor cítrico e intenso os atrapará.

 

 

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